La lucha contra el dopaje en el fútbol se remonta a 1966, cuando la FIFA se convirtió en una de las primeras federaciones internacionales en crear reglas para controlar al mismo. Anualmente se hacen 20 000 pruebas antidopaje a futbolistas de todo el mundo, de las cuales entre 80 y 90 dan positivas, mayoritariamente por el uso de cocaína o cannabis. Quince minutos antes de la finalización del encuentro se le entrega un sobre a él o los delegados en el terreno, identificados por un chaleco blanco con una cruz verde, los cuales eligen al azar dos de ellos (uno por equipo).





