Todo esto ocurrió en varias semanas en las que se concentró todo. Las ocho jugadoras lo hicieron después de meses en los que hubo reuniones, acercamientos y algunas decisiones por parte de la Federación. Muchos se recorrieron miles de kilómetros para poder hacer las fotos de los futbolistas. La Federación había fijado como condición para volver a la selección comunicarlo por la misma vía que habían utilizado para transmitir su malestar. Entre 1923 y 1937, y debido al traslado de la Federación a Santiago en los años 1920, algunos partidos de la Roja se jugaron en los Campos de Sports de Ñuñoa -allí se disputó el Campeonato Sudamericano en 1926, cuando Chile logró su primer triunfo en partidos oficiales de «clase A» el 12 de octubre al derrotar por 7-1 a Bolivia-.





